Comparto algunos conceptos clave que resumen varias charlas sin filtros que mantuve con los periodistas de nuestra región para aportar claridad a la profusa información que desde el gobierno de manera intencional se promueve para ocultar las verdaderas intenciones de una reforma que por el momento llega a esta fecha poco prolija.
En esta elección a convencional constituyente, decidí estar porque creo que es necesario poner límites, defender lo que somos y abrir espacios reales de debate. Lo que se nos plantea hoy es una reforma exprés, impuesta entre gallos y medianoche, con el claro objetivo de garantizar la continuidad de un gobierno. Pero yo no vine a convalidar un traje a medida. Vine a representar a Las Colonias con voz propia, con la experiencia de todos estos años caminando por cada una de nuestras comunidades.
Sí, hay temas que vale la pena discutir. Hay coincidencias posibles: por ejemplo, llevar a cuatro años los mandatos de presidentes comunales, dar rango constitucional al 82% móvil para nuestros jubilados, establecer la intransferibilidad de la Caja, y poner sobre la mesa temas como Ficha Limpia, la protección del ambiente, y la autonomía de municipios y comunas. Pero todo esto debe hacerse desde el diálogo, con reglas claras y pensando en las próximas décadas, no en las próximas elecciones.
Me preocupa cómo se manipulan los tiempos y los mecanismos: se eligen convencionales ahora, y el gobernador tiene un año para definir cuándo se convoca la Convención. ¿Con qué fin? Con el fin de garantizarse las mayorías necesarias para habilitar la reelección. No estoy en contra de debatir la reelección como principio, pero no puede ser que quien hoy tiene el poder absoluto defina las condiciones para perpetuarse.
Además, vengo advirtiendo que hay una intención clara de recentralizar el poder en lugar de descentralizarlo. Se habla de fusionar comunas, de quitar autonomía, de imponer desde arriba decisiones que deberían surgir del consenso con los territorios. Eso no es eficiencia, es desconocimiento de lo que significa gobernar desde el interior profundo de la provincia.
Y también hay una discusión que algunos quieren instalar: la unicameralidad. Lo digo con claridad: quienes proponen eso no conocen el interior del interior. Si no fuera por la representación territorial en el Senado, muchas de nuestras comunidades quedarían sin voz. Lo viví, lo vivo, y lo sé.
Traigo experiencia, trabajo real y una trayectoria de gestión que se puede comprobar. Nuestra Constitución no puede ser un instrumento al servicio de un espacio político; tiene que ser la base de un Estado justo, presente y equitativo para todos.
