En la última sesión legislativa, sentí la necesidad de volver a poner en palabras preocupaciones que siguen sin respuesta y que afectan de forma directa la vida cotidiana de nuestras comunidades.
Empecé agradeciendo al senador Mota y respaldando su iniciativa sobre los carnets de conducir, porque creo firmemente que la eficiencia no puede transformarse en un obstáculo para la gente. Especialmente para quienes trabajan y producen. El Estado debe facilitar, no entorpecer.
Planteé también un problema que se ha vuelto insólitamente cotidiano: la falta de patentes. Hoy en nuestro país hay más de medio millón de vehículos entregados sin chapas, y en Santa Fe se estima que son entre 6.000 y 8.000 solo este año. No puede ser que una familia o un transportista que compra un auto no pueda circular porque el Estado no le entrega la patente. En nombre de la eficiencia, estamos perjudicando a los mismos a quienes deberíamos estar cuidando.
Otro de los puntos centrales de mi intervención fue el regreso de las retenciones al agro. No tengo problema en decirlo una vez más: es una medida fiscalista, y sigue estando mal. Ya la criticamos en gobiernos anteriores, incluso de nuestro propio signo político, y hoy la volvemos a rechazar. Prometer otra política agropecuaria solo cuando Vaca Muerta sea superavitaria es un “nunca acabar”. Mientras tanto, el interior productivo paga las consecuencias. A eso se suma el golpe que están recibiendo sectores como el metalmecánico por el ingreso indiscriminado de importaciones.
También compartí la posición de nuestro bloque frente al tratamiento de la emergencia. Acompañamos en general, pero no votamos a favor del artículo 2. Porque no podemos seguir gestionando desde la excepcionalidad. Un año y medio es tiempo suficiente para volver a los carriles normales. Lo digo reconociendo el esfuerzo que está haciendo la provincia para cubrir vacíos que deja el Estado nacional en áreas como salud, discapacidad, educación o medicamentos. Pero también con la claridad de que los gobiernos locales no pueden absorber eternamente esa ausencia. Una ausencia que, hoy por hoy, está haciendo pedazos las economías regionales y locales.
Seguiré insistiendo en estos temas. Porque mi compromiso es claro: acompañar y potenciar lo que sí, y señalar con fuerza lo que no está funcionando. Para que tengamos, como sociedad, las respuestas que nos merecemos.
