La emoción de este momento es difícil de describir. Haber sido parte de la Convención Reformadora es una experiencia única, de esas que difícilmente se repiten en la vida pública.
Junto a mis once compañeros del bloque Más para Santa Fe trabajamos con una convicción clara: defender derechos y garantías pensando en la provincia que somos y, sobre todo, en la que queremos dejar a las próximas generaciones. En ese camino, el debate, la escucha y la diversidad nos permitieron enriquecer cada artículo discutido, más allá de las diferencias.
La nueva Constitución no es la ideal ni la que soñábamos plenamente, pero sí representa un avance real: amplía derechos en salud, educación, discapacidad, cultura, Malvinas, cooperativas y bibliotecas públicas; defiende empresas estatales y la Caja de Jubilaciones; incorpora mecanismos de participación ciudadana y fortalece el equilibrio de poderes, entre otras.
Me voy con la tranquilidad de que dimos todo, sin reproches, convencidos de haber cumplido con nuestra responsabilidad y de haber honrado la confianza de cada vecino de Las Colonias.
Este es apenas un punto de partida. El verdadero desafío comienza ahora: transformar este texto en leyes y en políticas que hagan de Santa Fe una provincia mejor para todos.
